Cuando March, el Pit Bull sin hogar, fue recogido por primera vez de las calles, era un perro dulce y feliz, escribe ilovemydogsomuch
El personal del refugio de la ciudad de Filadelfia confiaba en que este chico guapo y educado encontraría pronto un hogar definitivo. Pero la estancia en el refugio se convirtió rápidamente en una pesadilla traumática para March.
March no estaba acostumbrado a vivir en perreras confinadas, rodeado de otros animales asustados que esperaban ser adoptados. Esto le afectó mentalmente y su chispa empezó a apagarse.
Sin embargo, el golpe más duro para él fue ser rechazado por una familia que le había prometido adoptarlo, simplemente porque no era tan «juguetón» como esperaban que fuera.
March quedó desolado cuando se enteró de que la familia que lo había elegido había cancelado finalmente la adopción y lo había devuelto al refugio. Tras acabar en su fría perrera, March parecía visiblemente abatido y deprimido. Miraba miserablemente a la pared, desplomado en un rincón y negándose a interactuar con nadie.