¿Alguna vez has comprado algo en una tienda de segunda mano y te has encontrado más de lo que esperabas? Pues eso es exactamente lo que le ocurrió a un grupo de estudiantes universitarios.
Compraron un viejo sofá en una tienda del Ejército de Salvación, sin esperar nada más que comodidad. Pero no sabían que ese simple sofá les llevaría a un viaje increíble.
Después de instalar el sofá en su dormitorio, los amigos se reunieron para una noche de cine.
Empezaron a fantasear con todas las posibilidades que les podía brindar esta inesperada ganancia: desde comprar un coche para la madre de un amigo hasta incluso un barco.
Pero su alegría se convirtió rápidamente en ambigüedad moral cuando se dieron cuenta de algo importante: uno de los sobres tenía el nombre de una mujer. Fue en ese momento cuando los alumnos se dieron cuenta de que no habían ganado ese dinero. El sentido del derecho desapareció y supieron que tenían que hacer lo correcto. La anciana, que desea permanecer en el anonimato, contó a sus nuevos amigos una historia conmovedora. Contó que su difunto marido había escondido el dinero en el sofá para asegurar su futuro tras su muerte.
Sin otro lugar donde esconderlo, ocultó cuidadosamente sus ahorros en los cojines del sofá, pasándolos sin saberlo a una nueva generación.
En los últimos años, la mujer se había sometido a una operación de espalda y había pasado meses en un centro de rehabilitación.