Los embarazos múltiples son raros: la probabilidad de tener gemelos se estima en sólo un 2% y la de tener cuatrillizos en una entre decenas de millones.
Sin embargo, los milagros existen. Hace catorce años, en su primera ecografía, Julia descubrió que llevaba cuatro embriones al mismo tiempo en el útero. La situación era compleja porque los niños se desarrollaban en la misma placenta y no había garantías de que estuvieran sanos al nacer. Tras una cesárea, resultó que todas las niñas gozaban de buena salud, aunque dos de ellas tuvieron inicialmente bajo peso al nacer, que rápidamente se normalizó.
Sin embargo, lo más destacable no fue sólo que Julia diera a luz a cuatrillizas, sino también que las cuatro niñas guardaban un asombroso parecido entre sí. Este parecido se ha mantenido a lo largo del tiempo, y las niñas se confunden constantemente.
Las propias niñas están contentas con su situación, ya que su aspecto común les ha granjeado cierta popularidad. Ya han recibido ofertas para trabajar con varias marcas de ropa.