Hombres han sido vistos en público con una uña pintada, y la razón es muy genial y por una buena causa.
Los hombres pueden elegir pintar una o varias uñas en cada mano, y el color que elijan puede diferir de un hombre a otro. Es verdad que algunos chicos llevan las cosas un poco más lejos al agregar un diseño sobre el color, pero el significado solitario que representa permanece invariable. Esta moda reservada para hombres surgió en Australia, pero valientes chicos estadounidenses la introdujeron en Estados Unidos. Mientras estaba de gira con un grupo llamado Hagar International, Elliot Costello conoció a una niña llamada Thea, quien lo inspiró a pintarse una uña y difundir la idea más ampliamente. Elliot y el grupo llegaron a Camboya con la intención de marcar la diferencia en la vida de los habitantes.
A su vez, el más pequeño de los aldeanos causó una gran impresión en Elliot, quien descubrió un problema que afecta a los niños en todo el mundo, especialmente en Estados Unidos, y no solo en Camboya. Elliot se tomó el tiempo para conocer a la pequeña Thea interactuando con ella de manera que ella lo apreciara. El esmalte de uñas era esencial para esta niña. Pintó una de las suyas mientras discutían sobre su vida y sus problemas, y él pintó una de las suyas.
Después de este intercambio conmovedor, Elliot recuperó la motivación para hacer un cambio positivo entre los hombres para que los niños estén más seguros contra el abuso sexual. Fue entonces cuando tuvo la idea del proyecto Polished Man, en el que se desafía a los hombres a pasar una semana pintándose una uña para convertirse en un #PolishedMan. Esta única uña en una mano llena de cinco simboliza que uno de cada cinco niños será víctima de violencia sexual.