Magníficas fotos de ojos infantiles que brillan más que todos los diamantes del mundo
Nacemos casi ciegos, nuestros ojos sufren por el exceso de luz y se cierran solos. Luego, cuando se abren, empiezan a cambiar y así durante el resto de nuestras vidas.
Los ojos de las personas mayores están apagados porque su energía se ha agotado y su trayectoria vital está llegando a su fin.
Por eso los ojos más interesantes e insólitos son los de los más pequeños, resplandecientes con su luz interior.
El fotógrafo Abdullah Aydemir, autor de estas magníficas imágenes, vive y trabaja en Estambul.
Una ciudad de contrastes, encrucijada del mundo, donde hay barrios pobres y barrios ricos, donde se respeta a los gatitos de la calle y donde se conoce a gente de todas las nacionalidades. Y a sus hijos, claro, por los que Abdullah se lanza a la caza de fotos.
Porque los mejores y más interesantes modelos no se encuentran en los estudios, sino en la calle: sólo hay que encontrarlos.