Los matrimonios desiguales no son raros, y aunque el caso habitual suele ser el de una mujer más joven que se casa con un hombre mayor y adinerado, hay notables excepciones.
La relación de Susan y Peter rompe este molde. Peter, un hombre joven y atractivo con un futuro brillante, se siente cautivado por Susan, una mujer mayor, divorciada y con dos hijos mayores. A pesar de sus diferencias, la pareja sigue felizmente casada y sin planes de separación.
Su viaje comenzó cuando Peter conoció a Susan a los 16 años. Susan, profesora de español y conocida de la madre de Peter, tenía un aspecto modesto y unos ingresos medios, sin la belleza llamativa ni la inmensa riqueza que suelen ir unidas a estas historias. A pesar de ello, Peter se sintió atraído por Susan y pronto desarrolló fuertes sentimientos hacia ella. Sin embargo, era reacio a expresar su amor debido a la significativa diferencia de edad de 33 años que los separaba.
Decidido, Peter se matricula en cursos de español para mantenerse cerca de Susan, que no es consciente de sus verdaderas intenciones. A pesar de su escaso interés por el idioma, su principal objetivo era estar cerca de ella. Al cumplir 18 años, Peter se atreve a confesarle su amor. Aunque Susan se sorprendió, no rechazó sus sentimientos. Le pidió tiempo para reflexionar sobre su relación, preocupada por las posibles reacciones de su familia y los juicios de la sociedad.