Jack, un reciente recluta de la Marina, dirigía una misión naval rutinaria que dio un giro imprevisto cuando un avión sumergido, del que inicialmente se creía que tenía importancia histórica, dejó al descubierto un oscuro y siniestro secreto.
La aeronave atrajo mucha atención y el equipo que tropezó con ella se encontró con una misteriosa variedad de objetos que despertaron su curiosidad.
Tras investigar más a fondo, se determinó que la última posición declarada del avión coincidía con su actual lugar de descanso bajo las olas. Con este descubrimiento, el equipo diseñó un plan estratégico para sacar el avión de su tumba de agua.
Un equipo de buzos armados con años de experiencia y formación navegó alrededor de la aeronave, pero quedó claro que acceder al avión en su ubicación actual era imposible.
En lugar de lo que esperaban encontrar, el interior reveló una inquietante variedad de objetos, intensificando el misterio que rodeaba a la aeronave. La aguda mirada de Jack se fijó en una pista sutil, desencadenando una serie de acontecimientos que sacarían a la luz una conspiración criminal de una magnitud sin precedentes.
No había ni una sola pista que relacionara el avión con la presencia de tripulación o de algún pasajero. La cabina, normalmente bulliciosa por las actividades del piloto, estaba inquietantemente silenciosa y desierta, lo que suscitó multitud de preguntas sobre las circunstancias que precedieron al aterrizaje del avión en el océano.