Es posible que ya haya visto una imagen sorprendente cuando toma a diario todas las rutas posibles: conexiones oscuras que se extienden por la carretera como furtivos centinelas de asfalto.
Pero, ¿qué son estos desconcertantes cilindros y cuál es su función en nuestro sistema de transporte? La respuesta está relacionada con la recogida de información y la fluidez del tráfico.
Estos cilindros, utilizados por organizaciones comunitarias, contienen información vital sobre los patrones de tráfico y el uso de las carreteras. Hay más de 12.000 de estos contadores de tráfico en todo el Estado, que proporcionan información vital para la planificación y el desarrollo de nuestras organizaciones viarias.
Una señal eléctrica captada por un contador se dispara cada vez que un neumático de coche entra en contacto con el cilindro, provocando una explosión de aire.
Estos cilindros proporcionan una información mucho más detallada cuando se alimentan de dos en dos, lo que permite garantizar la clase, la velocidad y la dirección de los vehículos.
A partir de estas observaciones, las regiones pueden modificar sus estrategias de gestión del tráfico, garantizando que las redes viarias sigan funcionando con eficacia y seguridad para todos los usuarios.