El hallazgo estaba en buen estado, pero requería algunas modificaciones, como sustituir las grapas, los tiradores y actualizar el tablero.
Tras varios meses de preparación y reunir los materiales necesarios, la chica se puso manos a la obra.
Llevó a cabo un exhaustivo proceso de restauración que incluyó limpieza, eliminación del antiguo acabado, lijado, encolado de piezas, restauración de las molduras y pintura. También se añadieron elementos decorativos a los cajones superiores.
El autor utilizó productos de limpieza para devolver a la madera un aspecto fresco y brillante. Se utilizó pasta de madera para restaurar las grapas que faltaban y se compró chapa nueva para sustituir el tablero dañado de la mesa.
Se puso especial cuidado en recubrir la cómoda con aceite, dándole un aspecto elegante. Por último, una vez terminado el trabajo principal, la chica repasó los cajones interiores, clavó las grapas y colocó los tiradores.
Como resultado de mucho trabajo, la vieja cómoda de roble se transformó en un elemento elegante y refinado del interior.