El polifacético artista, cómico y presentador de televisión Steve Harvey es un hombre cuya vida ha sido un extraordinario viaje de altibajos, triunfos y tribulaciones.
A lo largo de su trayectoria, Harvey siempre ha hablado de su fe, afirmando que sus creencias espirituales son la fuerza que le ha guiado a través de las tumultuosas olas de la vida. Su afirmación final, “El Dios al que sirvo no me trajo aquí para abandonarme”, resuena como testimonio de su resistencia y su inquebrantable fe en un poder superior.
Desde sus humildes comienzos hasta el estrellato, la historia de Steve Harvey es una historia de perseverancia y fe. Nacido en Welch (Virginia Occidental) y criado en Cleveland (Ohio), Steve Harvey conoció la pobreza de primera mano.
Su camino hacia el éxito no fue nada fácil. Antes de hacerse famoso, trabajó en diversos empleos, desde vendedor de seguros a cartero. Incluso llegó a quedarse sin hogar, viviendo en su coche durante tres años mientras luchaba por hacerse un nombre en el circuito de la comedia. Pidió a Dios que le guiara en esos momentos difíciles, seguro de que había un plan para él.
Esta convicción no fue en vano. El apogeo de Harvey llegó a principios de los 90, cuando consiguió un puesto de presentador en Showtime at the Apollo.