Todo el mundo entiende «The Star-Spangled Banner». El himno representa a los Estados Unidos de América y dice mucho sobre la flexibilidad y valentía de sus individuos. Sin embargo, además de su efecto patriótico, hay otra razón por la que esta preciosa melodía es también muy conocida. Debido a que es tan difícil de cantar, es posible que esta sea una excelente razón por la que generalmente la oímos cantada por vocalistas expertos en ocasiones tan importantes como competiciones deportivas. Si no hay nadie que la cante tan bien como un experto, se suele poner una grabación para que todo el mundo cante la melodía. Pero, ¿qué ocurre si la grabación no funciona y no hay ningún vocalista experto para cantarla?
Para abrir su partido de baloncesto femenino el pasado 1 de febrero, North Polk planeó poner una grabación musical del himno nacional para que la gente pudiera participar y honrar a la nación. Sin embargo, se produjo un giro inesperado cuando la grabación no sonó y se les delegó la tarea de cantar la melodía ellos mismos.
No había ningún vocalista experto, pero el partido no iba a empezar si no se cantaba el himno nacional. Fue en ese momento cuando todos los espectadores, tanto los aprendices como los árbitros y los trabajadores de la escuela, empezaron a cantar el himno nacional.
Fue un minuto maravilloso, ya que aunque muchas voces cantaran esta difícil pieza, la melodía y el encanto de la misma eran mucho más efectivos y conmovedores. Los sentimientos necesarios para dar vida a la melodía se sintieron más elevados por todos los presentes mientras entonaban juntos la preciosa letra.
Cuando se llegó a la parte en la que se menciona «O’er the land of the complimentary and the house of the brave!», todo el mundo estaba tan inmerso en el minuto que parecía un coral experimentado. La verdad es que, si no te dieras cuenta de que los vocalistas estaban en un evento deportivo de instituto, lo más probable es que nunca pensaras que no eran artistas expertos. Fue genial.
La coral no guionizada de hogares, amigos e incluso el grupo contrario que se reunió para un partido de la escuela secundaria de vídeo terminó con un fuerte aplauso. Fue sin duda un final apropiado que nadie en la participación olvidaría jamás. ¡Qué manera de empezar el partido!