La nieta de la leyenda del cine y Duquesa de Mónaco, Grace Kelly, ha crecido y ha heredado la belleza de su famosa abuela.
La estrella del cine de Hollywood nunca abandonó la pantalla en los años 60, pero su carrera, aunque sólo duró seis años, fue prolífica. Grace Kelly fue en su día una de las actrices más codiciadas de Hollywood y se introdujo en el mundo de la escena a los 20 años, protagonizando producciones teatrales en Nueva York.
Después se embarcó en una intensa carrera televisiva durante la época dorada de la televisión. Todas las actrices de aquella época tenían empuje, clase y eran sencillamente despampanantes; Grace Kelly era quizá la más bella. Su matrimonio con un alto miembro de la familia real le impidió dedicarse a la interpretación.
En su lugar, tuvo tres hijos -la Princesa Carolina de Hannover, el Príncipe Alberto II de Mónaco y la Princesa Estefanía de Mónaco- y se concentró en actividades filantrópicas.
La monegasca tiene dos primas mayores, y su prima Pauline Ducruet también se parece a su bella abuela. Sin embargo, Camille ha heredado el pelo rubio y los penetrantes ojos azules de su abuela, así que no hay duda de con quién se relaciona cuando se pinta los labios de rojo.