Natalia Kuznetsova es una figura extraordinaria en el mundo del culturismo, cuyo inusual aspecto se ha convertido en objeto de numerosos debates. Su camino hacia el reconocimiento no fue fácil, pero fueron el deporte y la confianza en sí misma sus principales aliados.
Natalia nació el 10 de octubre de 1991. Desde niña fue activa y atlética, pero sólo después de que el culturismo empezara a transformarla.
Cuando Natalia se dedicó profesionalmente al culturismo, su cuerpo empezó a cambiar. Con una altura de 173 cm y un peso de 100 kg, su musculoso cuerpo empezó a llamar la atención.
Algunos llegaron a afirmar que en el pasado podría haber sido un hombre. Sin embargo, todas las fotos de su infancia y adolescencia demostraban lo contrario.
La vida personal de Natalia transcurrió con éxito. En 2015 se casó con Vladislav Kuznetsov y adoptó su apellido.
Se conocieron en las redes sociales. Vladislav se convirtió no solo en el cónyuge de Natalia, sino también en su entrenador y mánager, apoyándola en todo y compartiendo las aficiones de su mujer.
En el futuro, la pareja planea tener hijos, sin embargo, para poder dedicarse a la vida familiar, Natalia debe abandonar el deporte.
A pesar de los numerosos comentarios ofensivos y cotilleos sobre su aspecto, Natalia ha aprendido a no prestarles atención.
Para acentuar su feminidad, Kuznetsova se puso implantes mamarios y se tatuó varias veces los labios.