Renovar el interior sin grandes gastos no es sólo ahorrar dinero, sino también una oportunidad para crear un espacio único.
Un ejemplo de este planteamiento fue una cocina de sólo 5 metros cuadrados, que los propietarios transformaron con medios asequibles y gran atención al detalle.
La cocina tenía un aspecto aburrido: papel pintado naranja, muebles anticuados y linóleo creaban un aspecto anticuado. El espacio necesitaba una actualización, aunque su estado general seguía siendo aceptable.
Los propietarios decidieron no cambiar la distribución, lo que s
upuso un ahorro de tiempo y dinero. La única excepción fue la eliminación del altillo, gracias a lo cual los techos del pasillo quedaron visualmente más altos.
La cocina se estaba preparando para la venta, por lo que faltaban algunos elementos importantes, como el frigorífico. Los nuevos propietarios tendrán que elegir sus propios electrodomésticos y su ubicación.
Los muebles y materiales para la reforma se compraron en tiendas económicas como Leroy Merlin e IKEA.
Tras quitar el papel pintado, se nivelaron las paredes y se pintaron en tonos grises y blancos, lo que dio más luminosidad y amplitud al interior.
El juego de cocina, aunque estándar, tiene un aspecto moderno y discreto, y la ausencia de electrodomésticos empotrados añade ligereza.
El resultado es un interior funcional y ordenado que puede ser tanto una solución temporal como una base para futuras mejoras según el gusto de los nuevos propietarios.