Esta casa, diseñada por el artista austriaco Erwin Wurm, se ha convertido en una sensación arquitectónica. Con una anchura de sólo 1,3 metros, es la casa más estrecha del mundo.
Al mismo tiempo, su longitud alcanza los 7 metros y su altura – 16 metros, lo que, a pesar de su modesto tamaño, permite acomodar en su interior todo lo necesario para la vida, incluida una pequeña biblioteca.
Este insólito objeto no es una vivienda en toda regla, sino más bien un objeto de arte que desde entonces se ha expuesto en todo el mundo.
Wurm presentó su obra en 2010 como parte de una serie de instalaciones artísticas que abordan cuestiones relacionadas con el espacio personal y la interacción humana con el medio ambiente.
La casa se instaló por primera vez en un paseo marítimo de Venecia, y más tarde fue transportada a varias ciudades, incluidos los fiordos suecos y las calles de Tel Aviv.
Curiosamente, se puede entrar en esta «casa» y ver cómo está organizada desde dentro. A pesar de su estrechez, el espacio interior está perfectamente pensado, teniendo en cuenta lo esencial de la vida.
Sin embargo, el objetivo principal de esta obra de arte es provocar la reflexión del espectador sobre la estrecha relación que existe entre el espacio personal y el estado interior de una persona.
A través de su obra, Erwin Wurm quiere mostrar cómo el espacio limitado puede influir en el estado psicológico.