Todas las mañanas, este hombre empezaba el día desayunando cuatro huevos. Al cabo de unos días, notó que sus músculos empezaban a desarrollarse más rápidamente en el gimnasio.
Esto se debe al hecho de que las proteínas de los huevos son digeridas por el cuerpo más fácil y rápidamente que las proteínas de la carne, lo que contribuye significativamente al crecimiento de la masa muscular.
Para comer, también incluyó cuatro huevos en su dieta. A pesar de su valor nutritivo, los huevos siguen siendo un alimento bajo en calorías: unas 150 calorías por cada 100 gramos.
Esto le permitía sentir saciedad sin sobrecargar su organismo de calorías, lo que le ayudaba a controlar el apetito y, en consecuencia, a perder peso.
Normalmente cenaba los cuatro últimos huevos. Al cabo de unas dos semanas, el hombre notó mejoras en su estado emocional.
Al cabo de un mes, el hombre notó mejoras notables en su bienestar: se volvió más enérgico, fuerte y motivado.
Aunque los cambios no pueden atribuirse enteramente a los huevos por sí solos, admitió que desempeñaron un papel importante en su progreso.
No obstante, los médicos no recomiendan seguir esta dieta durante más de un mes. La opción óptima es comer 2-3 huevos al día para mantener una dieta equilibrada.