Amelie Jennings destacaba entre sus compañeros desde la infancia. Era un poco más grande que otros niños, pero eso nunca le impidió ser alegre y enérgica.
Sin embargo, su afición a la comida y los constantes comentarios de los demás empezaron poco a poco a afectar a su percepción de sí misma. Sus padres, preocupados por su peso, llevaron a Amelie al médico, pero todas las pruebas demostraron que la niña estaba perfectamente sana.
Durante sus años escolares, Amelie empezó a enfrentarse a burlas y reproches. Con el tiempo, fue perdiendo la confianza en sí misma. Al terminar la escuela, dejó de relacionarse con la gente y se encerró casi por completo entre cuatro paredes.
Su único consuelo eran los juegos de ordenador. En el mundo virtual podía ser quien quisiera y nadie la juzgaba por su aspecto.
Sean no veía a Amelie, pero sentía su sinceridad, amabilidad e ingenio. Su correspondencia duró un año antes de que decidieran conocerse en la vida real.
Amelie estaba muy nerviosa antes de su primer encuentro. Sabía que su aspecto podría decepcionar a Sean.
Unos meses después de su primer encuentro, Sean le propuso matrimonio y Amelie, incapaz de creer su felicidad, dijo que sí. Sin embargo, no todo el mundo se alegró tanto por ellos.
El padre de Sean se oponía rotundamente al matrimonio de su hijo con una «chica gorda». Expresó abiertamente su descontento e incluso trató de disuadir a Sean. Cuando eso no funcionó, cortó toda relación con él.