Tras años viviendo en Kiev, Lydia Yatsuk, de 68 años, decidió que había llegado el momento de cambiar radicalmente su destino. Tras perder a su marido en 2014, se sentía atrapada en la rutina y la vida perdía poco a poco sus colores.
Una nueva etapa de la vida trajo a Lydia alegría y libertad. Ahora sus días están llenos de sol, paseos por la playa y aprendizaje de la cultura local.
Su marido, un hombre amable y cariñoso, se ha convertido en su apoyo e inspiración. Juntos pusieron en marcha un pequeño negocio familiar relacionado con el ecoturismo, que hizo que Lydia se sintiera necesaria y activa.
Sin embargo, no todos aceptaron con entusiasmo los cambios en su vida. Sus familiares en Kiev percibieron su decisión como una traición. «Nos dejaste por un sueño», le dijo una vez una prima.
Poco a poco, los contactos con sus parientes se hicieron escasos. Lo que más le preocupaba a Lydia era su nieta, porque era su niña la que le recordaba aquello por lo que había vivido durante tantos años.
Pero, afortunadamente, la nieta no se apartó. La joven, inspirada por la determinación de su abuela, mantuvo el contacto con ella.
Pasaban horas hablando por videoconferencia, compartiendo secretos y planes. La nieta incluso llama a Lydia «la mujer más valiente del mundo».
Lydia encontró la armonía y la felicidad, aunque tuvo que pagar un alto precio: la ruptura con algunos seres queridos. Ella cree que algún día sus corazones se descongelarán y se darán cuenta de que su elección no fue por egoísmo, sino por amor y por un nuevo comienzo.