No tengas prisa por tirar los muebles viejos, porque hasta lo más anticuado puede encontrar una segunda vida. Con un poco de esfuerzo e inspiración, un mueble anticuado puede convertirse en una auténtica obra maestra.
Decidimos probarlo encargándonos de rediseñar el viejo aparador de mi abuela.
Cuando lo encontré por primera vez en el desván y lo mostré en mi cuenta, mis suscriptores se dividieron. Muchos aconsejaron no tocar el aparador, temiendo que lo estropeáramos con un repintado fallido.
No hay que saltarse estos pasos, pues de lo contrario podrían aparecer manchas, grietas o pintura descascarillada en el futuro.
Como el aparador era muy viejo, podían aparecer manchas después de aplicar la capa de acabado.
La pintura se aplicó en varias capas: se necesitaron cuatro capas para un tono claro sobre una superficie oscura. Cada capa se secaba a fondo para que la pintura quedase uniforme y durase mucho tiempo.
El trabajo requirió paciencia y cuidado, pero el resultado mereció la pena. Conseguimos un acabado liso con un sutil efecto mate.
Cuando el armario estuvo listo, no podía creer lo que veían mis ojos. En lugar del viejo armario de mi abuela, me encontré con un mueble actualizado y con estilo que encajaba perfectamente en nuestra casa.