Siempre nos ha gustado pasear por la costa, descubrir nuevos lugares y disfrutar de la naturaleza. Ese día íbamos conduciendo por la costa de la isla de Fuerteventura y nos desviamos por un pequeño camino rural.
Teníamos delante una franja de playa y decidimos parar un momento para admirar las vistas.
A medida que nos acercábamos, nos quedamos de piedra. La playa parecía cubierta de palomitas de maíz.
A primera vista parecía algún tipo de extraño truco publicitario o instalación artificial. Nos preguntamos: «¿De verdad son palomitas? ¿O es sólo arena rara?».
Finalmente, el contraste ayudó a confundirnos: había «granos» blancos esparcidos entre arena volcánica negra. La combinación resultaba increíble.
Uno de los lugareños, sonriendo ante nuestras caras de confusión, nos contó una historia asombrosa. Resulta que estas insólitas piedras no son más que restos de algas coralinas rojas.
Cuando mueren, sus estructuras se vuelven blancas y las olas del océano las arrojan a la orilla. Poco a poco, bajo la influencia del agua y la arena, adquieren una forma redondeada que tanto recuerda a las palomitas de maíz.
Nos quedamos hipnotizados con esta información, mirando la playa con nuevos ojos. Resultó que este lugar es una auténtica maravilla natural.
Las «palomitas» de coral blanco como la nieve combinadas con rocas volcánicas negras crean un paisaje verdaderamente extraño.