Getty Green es una leyenda en el mundo financiero, una mujer que se convirtió en símbolo de extrema frugalidad a pesar de su enorme riqueza. Su vida ha sido objeto de numerosos mitos y exageraciones, pero detrás de todas sus acciones había una gran perspicacia financiera y un fuerte deseo de aumentar su legado.
Greene nació en el seno de una familia adinerada de Massachusetts en 1834, donde su padre, capitán de barco, poseía un negocio que generaba considerables ingresos gracias a la caza de ballenas. Tras la muerte de su padre, heredó una enorme fortuna: 7,5 millones de dólares (una suma enorme para la época). En lugar de tomar esta herencia como un colchón financiero, Getty decidió multiplicar su legado.
Sus habilidades financieras demostraron ser extraordinarias. No buscó formas rápidas y arriesgadas de aumentar su patrimonio, sino que aplicó la prudencia y el pensamiento estratégico. Primero se fijó en los bonos ferroviarios, muy infravalorados tras la crisis financiera. Green compró estos bonos a precios muy bajos, lo que le permitió obtener enormes beneficios cuando el mercado de valores ferroviarios se estabilizó.
Getty decidió cuidar ella misma de su hijo, y esto le permitió salvar su pierna, aunque Ned siguió cojo. Unos años más tarde, sin embargo, fue atropellado por un coche, lesionándose la misma pierna, y esta vez la amputación fue inevitable. La historia de que sus acciones estaban motivadas por la mezquindad es muy exagerada, ya que hizo todo lo que pudo para ayudar a su hijo.