Yu Zhenghuang nació en el seno de una pequeña familia de agricultores que vivía con bastante modestia, incluso para los estándares chinos.
Cuando Yu tenía sólo dos años, empezó a crecerle pelo en las orejas. Al principio sus padres no le prestaron mucha atención, pero pronto se dieron cuenta de que la audición de su hijo empeoraba.
Lo llevaron al médico y descubrieron que padecía una enfermedad muy rara: hipertricosis congénita. No había cura para esta enfermedad y nadie sabía qué hacer al respecto.
Con el paso de los años, el vello siguió creciendo y cubrió todo el cuerpo del niño. En la adolescencia, el 96% de su piel estaba cubierta de vello. Pero a pesar de las posibles dificultades, Yu Zhenghuang no dejó que eso le quebrara.
Al contrario, su inusual aspecto atrajo la atención de los cineastas. Ya de niño, empezó a aparecer en películas.
Por supuesto, su peculiaridad exigía ciertos sacrificios. De vez en cuando, Yu tenía que someterse a un doloroso procedimiento de depilación láser.
Para él, no se trata sólo de una necesidad estética: si no se elimina el vello, empieza a crecer tan grueso que interfiere con la vista y el oído.
Soñaba con conocer a alguien que viera en él no sólo «al hombre más peludo del mundo», sino una personalidad, un alma, un hombre de buen corazón.
Hoy está felizmente casado con una chica corriente que no le adora por su aspecto.