Muchas personas se limitan a tirar por el fregadero el agua después de hervir los huevos, sin pensar que con ello pierden un recurso valioso. Yo dejé de cometer este error hace mucho tiempo, porque este líquido puede ser de gran utilidad.
¿Cuál es el secreto?
Durante la ebullición, las cáscaras de huevo aportan al agua calcio y oligoelementos. No deberías beber esa agua, pero para las plantas es un verdadero tesoro.
Si quieres que las flores de las macetas crezcan más deprisa, las hojas sean más fuertes y las plantas trasplantadas arraiguen más fácilmente, prueba una vez a la semana a regarlas con esta agua.
¿Para quién es especialmente útil esta alimentación?
Las plantas de interior:
Las violetas se volverán más exuberantes, y su floración – más abundante.
Las hortensias estarán encantadas con los colores saturados de sus pétalos.
Hortalizas y bayas en el huerto:
A los tomates, pepinos y fresas les encanta el calcio: fortalece el sistema radicular y mejora la fructificación.
Plantas de jardín:
Los árboles y arbustos de suelos ácidos se desarrollan mejor con una dosis extra de calcio.
Los cultivos de hoja (lechugas, espinacas) se hacen más fuertes y jugosos.
¿Cómo utilizarlo correctamente?
El agua debe verterse en un recipiente y enfriarse antes de regar.
No lo mezcle con otros abonos: el exceso de calcio puede ser perjudicial.
Utilice el abono una vez cada 7-10 días.