En 2017, el mundo de las redes sociales se conmocionó con las inusuales fotos de una chica de Teherán conocida como Sahar Tabar. Su rostro aparecía antinaturalmente alargado, su piel era enfermizamente pálida y sus pómulos aterradoramente afilados.
Algunos la llamaron «la Angelina Jolie de Irán», otros «la heroína de una película de Tim Burton». En cualquier caso, miles de personas se suscribieron a su página y los medios de comunicación se volcaron en comentar su misteriosa transformación.
Pero, ¿qué había detrás de la imagen?
Los medios de comunicación informaron de que la chica supuestamente se sometió a más de 50 cirugías plásticas y perdió 40 kilos para lograr una apariencia tan inusual. Según los rumores, aspiraba a parecerse a la estrella de Hollywood Angelina Jolie.
Pero Sahar negó estas especulaciones:
Más tarde se supo que su imagen no es el resultado de una intervención quirúrgica, sino una combinación de maquillaje profesional, filtros y photoshop. Sahar manipuló con maestría la percepción, creando la ilusión de una mirada espeluznante.
A pesar de las críticas, el número de seguidores de su página de Instagram creció rápidamente. En pocos meses, ¡tenía más de 400.000 seguidores! La gente discutía: ¿era una provocación, una forma de autoexpresión o simplemente una broma con éxito?
La comunidad internacional quedó conmocionada por el duro veredicto. Los activistas de derechos humanos dijeron: