Teníamos una bañera vieja en casa. Durante la reforma decidimos deshacernos de trastos innecesarios, pero en el último momento pensamos: ¿podríamos hacer algo útil con ella?
En lugar de tirarla, decidimos darle una segunda vida y convertirla en un mueble único.
Después de darle muchas vueltas, se nos ocurrió hacer un sofá con la bañera. Parecía una solución insólita, pero nos entusiasmó.
Lo primero que hicimos fue cortar la bañera por la mitad, recortar con cuidado y afilar los bordes para que quedaran lisos y seguros.
Luego empezamos a pintar: negro por fuera y rojo vivo por dentro. Para crear una imagen armoniosa, las patas de la bañera también se pintaron de rojo.
Cuando la pintura se secó, añadimos cojines mullidos y un cómodo colchón. El resultado es un sofá elegante y original, perfecto para el campo.
Ahora puedes sacarlo al patio para disfrutar del aire fresco, y en caso de mal tiempo basta con quitar el colchón y los cojines para protegerlos de la lluvia.
Así es como nuestra vieja bañera se convirtió en un mueble cómodo y práctico que ha pasado a ser no sólo una decoración para el patio, sino también un motivo de orgullo.