Un día noté que había un olor desagradable en el baño. Lo probé todo: limpiadores potentes, bloques perfumados, mayor limpieza. Pero el olor no desaparecía. Finalmente, desesperada, llamé a un fontanero.
Vino un señor mayor, serio y concentrado. Tras escuchar mi queja, sacó en silencio una caja de cerillas del bolsillo, encendió una y la arrojó a la taza del váter. Me quedé estupefacto con este método.
Me explicó que el azufre contenido en el extremo de la cerilla neutraliza eficazmente los malos olores. Lo único que hay que hacer es encender la cerilla, esperar un par de segundos y tirarla al agua.
Este método fue inesperadamente eficaz. Ahora siempre tengo una caja de cerillas en el baño. Pero mi búsqueda de soluciones no se detuvo ahí. Aquí tienes más trucos prácticos para mantener el inodoro limpio:
Granos de café o café molido: estupendo para absorber olores. Coloca un tarrito abierto en el baño.
Bicarbonato y vinagre: si el mal olor procede de las tuberías, vierte una cucharada de bicarbonato por el desagüe, vierte media taza de vinagre, espera 10 minutos y tira de la cadena con agua caliente.
Aceites esenciales – deja caer unas gotas de aceite de lavanda, limón o menta en el interior del papel higiénico; el aroma llenará toda la habitación.
Filtro de carbón – el carbón activado colocado en la taza absorbe el exceso de humedad y los olores.