Janie, la cabeza de familia, gasta la friolera de 600 dólares cada semana sólo en comestibles para llenar la despensa.
Para una familia de 18 miembros (incluidos ocho niños que aún viven en casa), alimentarlos a todos supone un gran esfuerzo.
La lista de la compra semanal es impresionante: 17 botellas de tres litros de leche, 14 cajas de cereales, 45 cartones de yogur y hasta cuatro docenas de huevos.
Los Bonella son auténticos profesionales del ahorro. Janie prepara comidas económicas que cuestan entre 2 y 10 dólares.
Para mantener el orden, tienen un horario de tareas en el que participan todos los niños a partir de ocho años. También aprenden a cocinar desde pequeños.
Hacer la colada en una familia así es todo un reto. Janie hace tres cargas completas de la lavadora cada día.
Y la compra semanal es todo un acontecimiento. Janie llena dos carros, y siempre necesita que uno de los niños le ayude a llevar la compra.
Aunque la familia Bonell es profundamente religiosa y asiste regularmente a la iglesia, Janie dice que su numerosa prole no es sólo el resultado de su fe.
A pesar de sus apretadas agendas, Janie y Ray se dedican tiempo el uno al otro.
Sus dos hijos mayores están casados y viven separados, y los Bonella son abuelos de dos nietos. Su familia sigue creciendo, pero el amor, las risas y el sentimiento de unidad aumentan con cada nuevo miembro.