Una mujer alquiló un par de habitaciones en una casa antigua. Un día, mientras limpiaba, la mujer se topó con una extraña caja de madera escondida en un montón de basura.
La caja era claramente antigua. Le picó la curiosidad. La mujer abrió la tapa… e inmediatamente retrocedió.
Dentro había una colección desordenada de hojas amarillentas, garabateadas con extraños símbolos, mapas, bocetos de criaturas y diseños desconocidos.
Entre ellos, imágenes con pentagramas, portales extraños y algo parecido a dioses antiguos o criaturas de planetas lejanos.
En el fondo de la caja hay una nota descolorida con las iniciales «D.C.» y una frase críptica: «No duermen. Están esperando».
En un arrebato, la mujer dejó caer la caja y se apresuró a tirarla a la basura. Pero los usuarios de las redes sociales, que se enteraron del hallazgo, le aconsejaron que no se diera prisa.
Al fin y al cabo, en su opinión, podría tratarse nada menos que de la infame «Caja del Loco», el legado del misterioso Daniel Christiansen.
Independientemente de la verdad, una cosa es cierta: Christiansen estaba obsesionado con los misterios del universo. En su «Caja del Loco» dejó dibujos, notas y diagramas llenos de extraños símbolos e imágenes.
Pero lo más importante es el estilo de trabajo. Recuerda a la técnica de los antiguos artistas que dejaron pinturas rupestres: no imágenes detalladas, sino la transmisión de la esencia, la información más importante.