Un día, durante la hora del descanso de mi esposo, estaba cerca del supermercado y lo llamé para que comiéramos juntos.
No respondió a mi llamada, pero me escribió diciendo que estaba trabajando y que tomaría su descanso más tarde.
Ya iba de regreso a casa, pero en el estacionamiento vi el coche de mi esposo.
Decidí esperar para entender qué estaba pasando, e imaginen mi sorpresa cuando lo vi llegar vestido con un traje elegante.
Estaba lejos de su coche, así que no me vio.
Mi esposo me mintió, decidí seguirlo, y lo que descubrí me dejó sin palabras.
Por la noche, cuando regresó a casa, solo le pregunté cómo había sido su día.
Para mi sorpresa, comenzó a hablar de su trabajo como si hubiera estado muy ocupado y no hubiera podido salir en todo el día.
Decidí seguirlo, y al día siguiente volví al estacionamiento.
Esta vez, lo vi salir de la oficina con una mujer que no conocía.
Mi esposo me mintió, decidí seguirlo, y lo que descubrí me dejó sin palabras.
Los seguí y los vi entrar a un hotel.
Era evidente que mi esposo me estaba engañando.
Por la noche, cuando volvió a casa, le dije que los había visto y que ya no confiaba en él.
Esa noche no dormí, y él tampoco.
La traición era evidente, y sabía que no había vuelta atrás.


