Mis padres me ayudaron a comprar un apartamento.
Para ahorrar un poco de dinero, decidimos elegir uno antiguo y renovarlo.
Primero quitamos el papel de las paredes, y preferí pintarlas en lugar de poner uno nuevo.
Para el suelo, preferí baldosas de gran formato.
Mi madre eligió un espejo a su gusto para la entrada.
Decidimos dividir el salón en dos espacios para tener también un dormitorio.
Para las paredes del salón, elegimos papel pintado en colores claros.
En cuanto a los muebles, decidí darle un toque de color con un sofá rojo.
Frente al sofá instalamos un pequeño escritorio y estanterías para mis libros.
Como ya mencioné, una parte del salón se convirtió en dormitorio.
Pudimos colocar una cama grande y elegimos un papel pintado original para la pared detrás del cabecero.
La cocina fue cosa de mi madre, quien añadió todo lo necesario.
Y por último, el baño: revestimos las paredes y el suelo con baldosas beige.
Para dar un toque de contraste, elegimos un lavabo azul.





