La madre de este niño sabía muy bien lo que significa la desesperación. Llamó a todas las puertas de los hospitales, buscó médicos, escribió cartas, con la esperanza de encontrar alguna ayuda para su hijo.
Desde su nacimiento, Serguéi tenía una malformación nasal rara, tan rara que ni siquiera se detectó en la ecografía. Como se descubrió más tarde, este tipo de diagnóstico solo se pone una vez cada diez años.
La operación que podría cambiar la vida del niño era muy costosa, y para una familia modesta, era inalcanzable. Pero su madre no se rindió.
Por eso tomó una decisión audaz: escribió a un programa de televisión, esperando que alguien prestara atención a su angustia.
El programa con Serguéi tocó el corazón de miles de personas. Voluntarios, fundaciones benéficas y simples espectadores bienintencionados comenzaron a actuar.
Gracias a todos estos esfuerzos, se encontró un cirujano cualificado dispuesto a realizar esta compleja operación. Fue una verdadera oportunidad, y madre e hijo no la dejaron pasar, a pesar de los riesgos.
La operación fue un éxito, aunque les esperaba una larga y difícil rehabilitación.
Serguéi soportó todo con valentía, porque tenía un sueño: ser como todos los demás, no sufrir más miradas sorprendidas o burlonas, sino caminar, jugar y sonreír libremente.
Hoy, Serguéi es un niño confiado que no se distingue en nada de sus compañeros. Ha hecho verdaderos amigos y, lo que es especialmente alegre, ha descubierto su pasión: el fútbol.



