Recibí este objeto enigmático como regalo. Sin embalaje, sin instrucciones, sin la menor pista de para qué servía. Es de color rosa, con una forma… bueno, bastante ambigua.

El material es una espuma firme, pero cede ligeramente al presionarlo con los dedos. Al principio pensé que era una broma. O arte moderno. O algo de una tienda de cosas raras.
Lo giraba en mis manos, tratando de encontrarle sentido, una función, una pista. Las suposiciones iban desde soporte para frutas hasta un reposabrazos futurista. Pero nada encajaba.
Subí una foto a internet con este mensaje:
«Me han regalado esto. ¿Alguien sabe qué es o para qué sirve?»
La respuesta llegó en unas pocas horas. Resultó ser… algo brillantemente simple: ¡un corsé de masaje blando para la espalda! Solo hay que colocarlo en el suelo o en el sofá, acostarse sobre él – y las formas elevadas masajean suavemente la espalda y alivian la tensión.
Ahora es mi accesorio favorito después de un largo día de trabajo. ¿Quién hubiera imaginado que ese objeto tan extraño sería un regalo tan útil?
¿De verdad era tan difícil simplemente explicarlo o al menos no tirar las instrucciones?

