Si alguna vez has comido accidentalmente una etiqueta junto con tu fruta, no te preocupes. La etiqueta en sí no es tóxica. Los materiales utilizados están regulados y las autoridades de seguridad alimentaria los consideran seguros. El mayor problema probablemente sean los gérmenes que pueden encontrarse en la superficie de la fruta si no se ha lavado.

Dicho esto, las etiquetas no están hechas para ser ingeridas de forma habitual. El adhesivo utilizado se considera un aditivo alimentario indirecto insignificante, pero lo mejor es quitar la etiqueta antes de consumir la fruta, solo por precaución.

¿Te has fijado alguna vez en los códigos PLU al comprar frutas y verduras? ¿Intentas elegir productos orgánicos o evitar los transgénicos? Cuéntanos en los comentarios en qué te fijas cuando haces la compra.
