La historia extraordinaria de hoy gira en torno a Katy, una ama de casa estadounidense que se hizo famosa gracias al programa de Rachel Ray. Frustrada con su peinado anticuado de los años 80, decidió que era hora de un cambio drástico y confió su transformación al estilista del programa.

El motivo que la llevó a cambiar fue un comentario de su hija, a quien le daba vergüenza ser vista con su madre porque parecía demasiado anticuada. Al darse cuenta de que era momento de actualizarse, Katy tomó la iniciativa.

Increíblemente, Katy no había visitado un salón de belleza desde 1986. Durante más de 36 años llevó el mismo peinado, que con el tiempo se había deteriorado notablemente. Su hija sentía que su madre se había quedado atrapada en el pasado.

Katy confesó que simplemente no estaba dispuesta a gastar dinero en sí misma. La transformación realizada por los estilistas fue tan profunda que apenas se reconocía. El nuevo peinado no solo rejuveneció su aspecto, sino que además encajaba perfectamente con su personalidad.
